Esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo.
Trabajo, trabajo, trabajo.
De prisa, sin demora, sin retraso.
Continúa, continúa y sigue, sin pausa, sin descanso.
No te derrumbes, sonríe, manten el ánimo.
Lacera tu mente, desgasta tu cuerpo y da ayuda.
Cree que una recompensa llegará, que las alegrías vendrán y los llantos se iran.
Piensa eso, por falso que parezca o te estancarás, te perderás y caerás.
Si ahora no tienes ayuda, ¿Por qué ibas a tenerla luego?
Sigue, avanza, continúa.
No desfallezcas, crea, alimenta.
Haz que esa esperanza se torne realidad, que tu mentira sea verdad.
Esas historias que te dices, esos cuentos que te cuentan sin saber que más decir, intentando que no te rompas, cogelos todos y hazlos realidad.
Coge toda tu esperanza, alimentate de ella y forja el camino que quieres. No el que los demás quieren para ti.
Respira, cierra los ojos y da un paso, aunque cueste. Después otro y luego otro.
Sin parar, sin rechistar, sin apartar la vista.
Desvance tu mirada humbría, secate las lagrimas y sonríe.
Sonríe, primero con la boca, luego con la cara y luego con el alma.
No te preocupes por parecer un loco, al principio todos lo somos.
Inspira, expira. Inspira y expira.
Continúa dando pasos y te darás cuenta de que estás caminando.
Inspira, expira. Inspira y expira.
Más rápidos, más largos, vuelve a tu ritmo.
Inspira, expira. Inspira y expira.
Encuentrate corriendo, despertando, saltando.
Inspira, expira. Inspira y expira.
Y verás que has avanzado, que te has superado, que no estás estancado.
Que la vida se mueve, que cambia, que tarde o temprano lo que perece, nace.
Y es así, como un día cualquiera te mirarás desde un espejo en tu mente y verás a alguien distinto.
Más crecido, más maduro, más mayor.
Y poco a poco eso en lo que te has convertido atraera a los que serán parte de ti y lo que ansiabas por fin llegará.
21.11.2016 ~ M.A.